Todo va a estar bien

Abrí los ojos. Me había despertado un leve movimiento, un roce en mi mano. Prendo la luz del buró, vi que eran las 4, volteé a mi lado derecho y la vi. Su rostro arrugado, sus ojos cansados y en sus manos resaltaban las manchas de sol por exponerlas toda su vida y sus venas de un ligero color azul. Me dice con voz de niña que piensa que va a ser regañada:

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